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martes, 4 de diciembre de 2012

"En Cádiz hay que morir....."





¡En Cádiz hay que morir!, o eso mismo deben pensar algunas ballenas... por lo menos cada cierto tiempo.

 Pues resulta que en enero de 1846, una ballena vino a morir a las costas de Cádiz, más concretamente a la altura del Ventorrillo El Chato.  El periódico gaditano El Nacional de fecha 19 de enero de 1846, recogía lo que sigue:


Lógicamente la noticia transcendió no solo en Cádiz, sino en las poblaciones limítrofes que acudieron en masa a ver  al citado cetáceo. Tan es así, que inclusive la prensa madrileña se hizo eco de tan inaúdito suceso:

El Heraldo (Madrid). 24/1/1846

- UNA BALLENA ARROJADA POR EL MAR - Dicen de Cádiz que sobre la playa del ventorrillo del Chato ha arrojado el mar una ballena muerta, que según se dice tiene más de 20 varas de largo.

Muchas personas han ido a ver este pez que es para Cádiz un verdadero fenómeno, porque no se sabe que haya aparecido nunca ninguno de su especie or aquellas inmediaciones.'

El Heraldo (Madrid). 26/1/1846

Escriben de Cádiz:

Gran novedad ha causado, como era de esperar, la aparición de la ballena que se halla todavía en la playa del Sur. Pocos habitantantes de Cádiz habrá que no la hayan visto y también de varios pueblos cercanos ha venido bastante gente con el objeto de contemplar un pescado de tan grandes dimensiones. 

Tiene de largo veinte y cuatro o veinte y cinco varas, y de ancho cinco; y según aseguran algunos es pequeñito el animal porque dícen que es una cría. Si la ballena que hemos visto es pequeñita ¿qué no serán las regulares o las grandes?.


Pero como la historia suele repetirse, el mismo suceso ocurrió en 1925, esta vez en la playa de Puntales.

El Heraldo (Madrid) 16/12/1925

Para que nos hagamos cargo de las dimensiones del 'animalito' basta solo observar la foto que insertó en su publicación la revista 'La Unión Ilustrada' en fecha 03/01/1926.


Dicho hecho provocó obviamente, que las agrupaciones de Carnaval de ese año cantaran el mencionado suceso en sus socarronas coplas, pues la historia de Cádiz, como se sabe, no se escribe, sino que se compone. Una de estas agrupaciones fue el Coro en carroza 'Los Esquimales Groenlandeses' de Manuel López Cañamaque (letra y música) que obtuvo el tercer premio en 1926. Entre sus letras cantaron una que se principiaba de esta manera “A medios de diciembre, antes de la nochebuena, apreció en la playa de Cádiz, el cadáver de una ballena”


Los Esquimales Groenlandeses (1926)



El Diario de Cádiz de fecha 01 05 1926, viene a insertar la que puede ser una de las primeras letras del proto carnaval gaditano, referida a la noticia de 1846 anteriormente  citada, demostrándo la inclinación natural que existe en esta tierra, de sacarle 'chispa' a todo lo que caiga en nuestras manos.

Coplas Nuevas  sacadas a la Ballena que arrojó al mar en la costa de Cádiz, el día 14 de Enero de 1846. Letra, cuya copia literal en una hoja suelta se conserva en la Biblioteca provincial de Cádiz.



Pero este año la historia volvió a repetirse y así la recogió nuevamente el Diario de Cádiz de fecha 24/01/2012

'Hallado el cadáver de una cría de ballena en la Bahía de Cádiz

Se trata de una hembra de la especie rorcual común de unos diez metros de longitud que llegó a las aguas del Parque Natural el sábado por la tarde

Técnicos de la Consejería de Medio Ambiente están analizando durante este lunes el cadáver de un ejemplar juvenil de ballena que se encuentra varado en el saco interno de la Bahía de Cádiz. Se trata de una hembra de la especie rorcual común de unos diez metros de longitud que llegó a las aguas del Parque Natural el sábado por la tarde, donde finalmente murió por causas que no han podido ser determinadas hasta el momento. '

Es obvio que -al menos- a las ballenas les gusta 'morir en Cádiz'.


domingo, 4 de noviembre de 2012

4º.- Tipismo gaditano: Yesca el de los Romances

(Dedicado a mi buen amigo Luís Suárez, que de Romances sabe más que el que los inventó)



De este personaje gaditano, de raza calé, sabemos su nombre y primer apellido, Juan de Dios de los Ángeles Salas y pronto -si tengo suerte-, averiguaré su segundo y demás datos fundamentales que publicaré en este blog.  Aunque como veremos, la prensa gaditana también lo llamó Juan José, en vez de Juan de Dios.

El que  describe a este original tipo gaditano es D. José María León y Domínguez (entonces Canónigo de la Catedral de Cádiz) en su célebre libro "Recuerdos gaditanos" (1897 - ´Cádiz, Imprenta Cabello y Lozón). También fueron acopiadas algunas de sus 'hazañas', por otros distintos autores, tales como: Ibáñez Pacheco, Adolfo de Castro y ya posteriormente por Vila Valencia, toda vez que este protagonista fue bastante célebre durante todo el segundo tercio del siglo XIX.

 
Adolfo Vila Valencia
Adolfo Vila Valencia en su libro 'Historia de Cádiz' nos cuenta que 'cuando este gitano murió, la fantástica descripción de su entierro -que constituyo un espectáculo-, apareció en un periódico de Madrid. Hay siempre humor para tales cosas. El relato llenaba columna y media, con cita de nombres y enumeración de homenajes rendidos'. Por su parte Ibáñez Pacheco en su libro 'Cuentos Gaditanos' nos narraba en el cuento titulado 'Los Algodones', que el entierro de su hermano 'Ñoto' fue narrado por 'La Correspondencia'. De ninguno de los entierros, hemos encontrado rastro en la prensa –pese a haberlas buscado convenientemente-, no citando ambos autores, ni fecha de fallecimiento ni de publicación.

Según León y Domínguez, fue hermano de otros dos ´héroes callejeros', 'Cáncamo' y 'Ñoto' del que nos ocuparemos en próximas entradas. Por su parte Ibáñez Pacheco, lo hacía también hermano de otro 'célebre', apodado 'Majalaolla' del cual no poseemos datos de ninguna clase.

Yesca, que debió nacer sobre los años 20 de 1.800, es descrito por Domínguez de la siguiente manera:

"¡Cómo, decíame yo al leerlo, aquella popular figura, aquel original tipo gaditano, aquel graciosísimo Yesca, con su estentórea voz de bajo profundo, notabilidad artística que pudo haber llegado a ser en la célebre Scala de Milán, a no haber errado la vocación; aquel héroe callejero con su cartera de romances al cinto, con su chafada 'bimba', regocijo de la gente zumbona y maleante, recorriendo las plazas y calles de Cádiz, haciendo 'eses', capeando gruesas borrascas con viento de proa, merced a las embates de una tan soberana 'pitima' que no podía lamerse. (sic) Con su chistera para atrás, mal cubiertos los grises y sucios mechones de la alborotada pelambre, los ojos espantados, descalzo y dando grandes zancadas -cuando estaba 'fresco'"

Con respecto a su voz, también nos comentaba Domínguez que ‘en cierta ocasión había abierto su soberana boca en la plaza de San Antonio y sus ecos habían repercutido en los cuarteles de Santa Elena.'
 
El primer rastro encontrado de este personaje lo hallamos en la publicación ‘El Nacional’ (Cádiz) de fecha 14 10 1848 y en donde Yesca, participa en la obra burlesca ‘Monsieur y madama Denis’, amén de que seguramente tomaría parte –dada su afición-  en la corrida de toros de hombres metidos en sacos que recoge dicho anuncio.



 Al día siguiente, en el número 14 de ‘La Tertulia’ (Cádiz), Adolfo de Castro publicaba, bajo el pseudónimo de ‘El caballero de la Tenaza’, el siguiente artículo que inserto en su totalidad a continuación.


Adolfo de Castro
1848 10 15_LA TERTULIA_Arrestos y valentías del intrépido Yesca


El periódico madrileño ‘La Discusión’ del 26 08 1860 publicaba una curiosa noticia relativa a nuestro -en este caso- afortunado personaje, adorador del Dios Baco:



Al parecer esta rica herencia, todo un fortunón para la época, le fue legada por un pariente carnicero que prosperó en las Américas y que nuestro personaje celebró -por lo que se desprende- por 'todo lo alto'.

En otro artículo firmado por Francisco Flores Arenas y publicado en 'La Moda Elegante’ (Cádiz) de 09 02 1862, nos contaba de Yesca que 'ha alcanzado su celebridad callejera por el punto de voz con que pregona sus romances'.

(…/…)

'Pero hemos nombrado a Yesca, y es bien que justifiquemos el derecho que tiene para estar allí con un ejemplo flamante. En efecto, uno de estos últimos domingos, a la que acudió copiosa concurrencia. Yesca, que hace a pluma y a pelo, y que lo mismo entona una antífona que se lanza a matar un toro, fue pedido por el público, y obtenida la venia, se presentó en medio del redondel con su intrepidez característica, y esgrimiendo la espada a lo colchonero, como decía Quevedo, dio al pobre animalejo unos cuantos tajos y pinchazos. 

El público, compadecido de la víctima, por más que no sea la compasión lo que más reluce en una plaza de toros, se arrojó a la arena, y entre palos, zapatazos y coscorrones consumó la obra empezada.  Yesca y otro aficionado,  que según nos han dicho se llama Tabares, y que esperamos ver pronto en el mostruario de los personajes célebres, fueron los héroes de la fiesta".

En el mismo Periódico y por el mismo autor, se publicó el 02 08 de 1863, lo siguiente:

'El otoño es probable que suspenda también, o por lo menos que haga más raras, las novilladas que durante el verano han venido sirviendo de entremés a las corridas de toros. Esto es verdaderamente una lástima; Yesca iba haciendo grandes progresos en el arte, y es cortarle en flor su brillante carrera, donde podía prometerse el emular las glorias de los Paquiros y de los Guillenes".


José Ponce

Por su parte, ‘El Boletín de loterías y de toros’ de 19 09 1865, narraba que en una corrida de toros, celebrada en la Plaza de Toros de Cádiz, donde tomó parte el torero gaditano José Ponce y Armiñana, casado con Cristina Ortega Feria, el cronista narraba lo siguiente:

'Ponce lo toreó al natural y a la verónica, y el maestro se lució con sus galleos, poniéndole en un pitón el sombrero de la celebridad conocida por Yesca, llevándoselo después al andamio donde aquel se encontraba bailando de alegría y tirándole al verlo la levita, en señal de lo mucho que este pobrete aprecia al maestro."

Este mismo hecho,  -la de poner su sombrero en el pitón del toro-, se convirtió en la moda de entonces, y en casi todas las corridas en las que asistió Yesca, los toreros correspondían en la súplica de este.

Y para terminar esta entrada, aunque si tengo fortuna, volveré sobre ella, dejo aquí un relato graciosísimo contado por León y Domínguez, en el cual unos semiranistas 'calaveras' de la Parroquia de Santiago, le gastan una broma, que termina con Yesca herido en 'salva sea la parte' y con el fallecimiento de un carnero, -según el parte facultativo-..... ¡de susto!.