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miércoles, 19 de diciembre de 2012

Las Viejas Ricas en el Buenos Aires de 1889


Dibujo publicado  en  la revista MADRID COMICO (05  03 1898)-Recuerdos del Carnaval de Cádiz
  
Como es meridianamente sabido, la relación existente entre el Carnaval gaditano y el flamenco es algo palpable y notorio, no obstante quien desee profundizar más en la materia, puede leer el libro de Javier Osuna "Cádiz entre dos cantes' que trata bastante bien el asunto en cuestión.

La primera agrupación carnavalesca que sale de las murallas gaditanas, adquiere mayor fama, sirve de revulsivo a otras músicas  -tanto por sus ocurrentes letras como por su sabrosa música- es  'Las Viejas Ricas' (1885), obra y gracia de Antonio Jiménez 'El del Lunar' y Pedro Roldán.

En 1896, el asturiano Armando Palacios Valdés publicaba en su libro “Los majos de Cádiz”  la siguiente descripción:


'Cruzaban numerosas comparsas ataviadas con trajes originales, unas de majos, otras de trovadores, otras de fraile, etc., todas tocando y cantando muy concertadamente. Pero la que excitaba la admiración y el aplauso de la muchedumbre era la denominada de “Las viejas ricas”, compuesta de veinte o treinta muchachos disfrazados de viejas con espléndidos trajes de seda, peluca blanca, media negra y zapato de raso, cuyos cantos deliciosos, impregnados de toda la sal de la Bética, pronto iban a dar la vuelta a España.'

Y bien que la dieron, inclusive fue la primera agrupación que viajó fuera de España, mas concretamente a Montevideo (antes inclusive que 'La Gaditana que dió orígen al Carnaval Uruguayo) y a Buenos Aires en unión de un grupo de flamencos, donde es muy probable que viajara el cantaor sevillano Antonio Pozo 'El Mochuelo' que impresionaría más tarde algunos de sus tangos. Lo curioso del asunto es que los flamencos no gustaron en Buenos Aires a diferencia de los carnavalescos que sí triunfaron.


Esta agrupación -según mis datos. aparece por vez primera en 1885, que es de cuando data la letra del tango manuscrita que inserto, localizado en el Archivo Municipal de Cádiz.  Tango 'Que eres taza de plata'



Tango Viejas Ricas 'Que eres taza de plata'



Pero nuestra agrupación ya andaba de gira por Sevilla, un año antes.

DIARIO DE CADIZ 11 03 1885

'Las comparsa Las Viejas Ricas ha estado cantando en Sevilla. Al pasar por delante del establecimiento de vinos conocido como 'El feo malagueño', en la calle Murillo, el dueño obsequió a los componentes de la comparsa con 40 duros, un barril con dos arrobas de vino y dos gallinas. ¡Viva el rumbo! Por otra parte, ayer en Jerez fue detenida una comparsa que cantaba los tangos de Las Viejas Ricas subidos de tono y sus miembros durmieron en la Prevención.'

Cinco días después el períodico de San Fernando 'La Semana' publicaba lo siguiente:


Mientras que en Sevilla causa furor el Tango carnavalesco, en nuestra vecina Isla de San Fernando se escandalizan por lo 'impropio' de sus letras.

Volveré sobre esta entrada, pero me despido para no hacer muy largo la misma con el Tango que esta agrupación le dedicó al entonces 'amo del canto andaluz, ' Silverio Franconetti, con el cual le unió muchísima amistad.

sábado, 27 de octubre de 2012

1º.- Luis Alonso: Un bolero muy flamenco, hermano del Planeta

(Artículo publicado en la audio revista 'Los Caminos del Cante' en marzo del 2012)

Baile bolero- Antonio Mª Esquivel




Conocíamos la existencia de este maestro de baile bolero gaditano, merced  al periodista y autor teatral Francisco Javier de Burgos y Sarragoite (Puerto de Santa María 1842 – Madrid 1902)  autor entre otras, de dos celebradas obras teatrales cuyo principal protagonista es nuestro biografiado. La primera es un sainete en verso titulado “El mundo comedia es, o el baile de Luis Alonso” estrenada el 14 de diciembre de 1889 en el Teatro Español de Madrid con notable éxito.

Al día siguiente del estreno, el periódico madrileño La Época  en fecha 15 de diciembre, destacaba lo siguiente dentro del apartado Veladas Teatrales.

"Por lo pronto os bastará saber que son personajes de mucha gracia. Os harán reír mucho ¡esta es la fija! Veréis a Luis Alonso dar una divertidísima lección de baile. Ese maestro bailarín se llama de apodo Julián Romea (actor que lo caracterizó), ¡y es un gitano! ¡Vaya, que a mi me ha hecho desternillar de risa! Luis Alonso-Romea y María Jessusa-Gorríz, componen una pareja deliciosa. Son marido y mujer. Ella buscaba parroquianos para su esposo y él cumple como quien es, dando brillo a su tertulia coreográfica. En la gran sala donde se celebra el baile ocurren escenas divertidísimas que ni un momento conceden tregua de hilaridad del público".

En el mismo sentido el periódico El Imparcial de la misma fecha, destacaba lo siguiente:

“Javier de Burgos, parece que ha vivido las obras que escribe, tratando a los tipos (que dibuja como Goya, con cuatro rasgos), tomando parte en las peripecias de la acción que desarrolla y esbozado sobre el terreno, donde se mueven las figuras y suceden los hechos, el cuadro que nos presenta rebosando color, exactitud y movimiento.


El sainete de anoche es una amenísima reproducción de ciertas costumbres... coreográficas y características de Cádiz en principios de siglo.

El buen Luis Alonso -que existió realmente- era todo un sacerdote de Terpsícore, como decían los cursis del aquel tiempo, y a su academia de baile acudían gente de todas castas;
a varsear
y a porquear,

según gráfica frase de la desenvuelta mujer del profesor.”

.../...

Algunos gaditanos que alcanzaron a conocer al famoso Luis Alonso, decían anoche que si hubiese resucitado y asistido al estreno hubiese dudado de si era él o si era  << el otro>>.

El Sr. Romea caracterizó tan admirablemente el tipo física y moralmente, que no puede decirse más en su elogio.”

      El periódico El Día de la misma fecha destacaba que "Bien es verdad que el sainete de Javier de Burgos es capaz de resucitar, como vulgarmente se dice, a un muerto. Y es que el autor, un señor seco, alto, de gesto al parecer agrio, es un caballero que se ha traído a Madrid lo más saliente de la gracia de Cádiz y los Puertos, ese país de mujeres bonitas y graciosas y de embajadores notables”. 

 
El baile de Luis Alonso.La Canela y Orquesta Plectro Rodriguez Albert


   El 27 de febrero de 1896, se estrena nuevamente, esta vez bajo la denominación de Sainete Lírico en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, contando con la música del compositor y director de Orquesta Gerónimo Giménez y Bellido (Sevilla, 1852 - Madrid, 1923). 

    El éxito del espectáculo musical motivó que, al año siguiente, ambos autores decidieran estrenar una nueva obra sobre el mismo personaje que, curiosamente, en lugar de ser una continuación, recrea un episodio anterior en la vida de Luis Alonso, el día de su boda. Así se estrenaba, también exitosamente y en el Teatro de la Zarzuela el 27 de Enero 1897 “La boda de Luis Alonso o la noche del encierro”.


En ambas obras,  la acción la sitúan en el Cádiz de los años 1840-1850.  Es decir hablan de unos hechos que todavía podían ser guardados en la memoria de las personas que vivían al estreno de ambas obras, tal como aclara el periodista del El Imparcial, anteriormente citado.

Esto unido a que el personaje es verídico, pues Luis Alonso fue un notable bolero gaditano, del que apenas conocíamos sus más elementales datos, los cuales voy a pasar a desarrollar brevemente, después de descubrir que este bailarín/bailaor era -nada más y nada menos- hermano del célebre cantaor denominado “El Planeta”, también gaditano y de 'presumible' etnia gitana,  de nombre Antonio Dionisio Alonso, aunque cuando fallece dice llamarse Antonio Monge Rivero, tal como descubrió el investigador y periodista Manolo Bohórquez en sus diferentes artículos referidos a dicho cantaor, publicados en el blog “La Gazapera”.

El bolero gaditano se llamó Luis María del Socorro Juan Nepomuceno Alonso, sin segundo apellido por ser hijo de madre expósita, aunque después intentaré aclarar lo mejor que pueda esto y nació en Cádiz el 21 de abril de 1788, tal como consta en el Libro 1º al folio 55 de bautizos de la Parroquia de San Antonio, que literalmente transcribo:
 

1808_LIBRO 1,FOLIO 55 DE BAUTIZOS PARROQUIA DE SAN ANTONIO

PARTIDA 310

"En la Ciudad de Cádiz, sábado treinta y uno de Mayo de mil setecientos ochenta y ocho años, yo D. Manuel José de Valderrama, Curo propio del Sagrario de la Santa Catedral con asignación a esta Parroquia de S. Antonio, bauticé a Luis María del Socorro Juan Nepomuceno que nació el día veinte y uno del otro mes y año, hijo de Gregorio Alonso y de Francisca Clara de la Concepción, su legítima mujer, ambos naturales de esta Ciudad. Casados en el Sagrario de la referida Catedral año mil setecientos setenta y dos. Constó por certificación. Fue su madrina Magdalena Serrano a quien le advertí el parentesco espiritual y de sus obligaciones. Fueron testigos Antonio Rodríguez y Francisco de Campos, todos vecinos de esta ciudad y lo firmé Cádiz ut supra. Sr. Manuel José de Valderrama."



domingo, 14 de octubre de 2012

Enrique “El Mellizo” y El Príncipe Enrique de Prusia. Juerga flamenca a bordo de un acorazado alemán en 1901


 EL PRINCIPE Y EL ARTISTA
(Publicado en “La Voz de Cádiz” el 29-09-2008- Antonio Barberán Reviriego.-)


Anécdotas de flamencos gaditanos ante la realeza, conocíamos algunas; la de Aurelio Sellé, cuando cantó en la fausta coronación de la Reina Isabel II de Inglaterra en junio de 1953;  la del  célebre flamenco Diego Antúnez,- abuelo del Piti-, que fue el oficioso proveedor de chistes del Rey Alfonso XIII, o inclusive la de Servando “Chiquito de Cádiz”, cuando en la inauguración del Centro Municipal Flamenco La Merced, “preso de  nervios”  llamó a su majestad la Reina, “Sofía…… Loren”.

            Pero quizás, el primer cantaor gaditano, que actuó para algún miembro de una Casa Real, fuera  Enrique Jiménez “El Mellizo”, el cual cantó el día 27 de julio de 1901, conjuntamente con un cuadro flamenco gaditano -aún desconocido-, para el Príncipe Enrique de Prusia, Almirante de la escuadra naval alemana en Oriente y  hermano menor del entonces Emperador Alemán Guillermo II de Alemania. 

La anécdota más que flamenca, que lo es y mucha, no deja de tener ciertos tintes de tragicomedia, y sí no observen lo publicado en el periódico madrileño “El Imparcial” del día 30 del día señalado, artículo firmado por “Peña” periodista gaditano corresponsal del noticiero citado, titulado “Juerga flamenca a bordo del barco almirante de la escuadra alemana.- Curiosas escenas.”, del cual iré insertando párrafos entrecomillados.



En dicho artículo nos cuenta que fondeado en la costa gaditana se encontraba una escuadra alemana de 3.200 hombres, comandada por el Príncipe Enrique de Prusia. De entre los barcos que componía la citada escuadra, el barco almirante era el acorazado, “Fried der Grosse”,  donde navegaba el Príncipe real prusiano.

“Respondiendo al deseo de los tripulantes de asistir a una fiesta típica andaluza, organizose una juerga flamenca que debía verificarse a bordo del buque almirante.”

PICARESCA PARA ENTRAR

Los periodistas de Cádiz, sabían  que era prácticamente imposible obtener permiso para cubrir la escena dentro del barco, “dada la rigidez de las prácticas de a bordo”. Pero el ingenio gaditano es mucho y D. Miguel Rey, redactor del “Heraldo de Cádiz” se hizo pasar por “flamenco” y acompañado por la comitiva, formada por tocaores, bailaores y cantaores “de lo más escogido y selecto”, llegaron en falúa de vapor, al Fried der Grosse, donde desembarcaron. Gracias a su ingenio, conocemos hoy la presente noticia.

 “- ¡Ole!- gritaban los `”cañís” desde la falúa que ocupaban, saludando al hermano del emperador de Alemania”.

Se colocaron en la toldilla de popa, la cual estaba iluminada por un potente foco eléctrico y dispuesta para el espectáculo, mientras la marinería alemana abarrotaba los entrepuentes del barco, expectantes por la actuación.

“Mezclábanse los ¡oles! de los flamencos con los ¡hoc, hoc! de los alemanes. Se bailó, se tocó y se cantó y se sirvió cerveza, que era bebida con gestos de cómico desagrado por los cañís, que hubieran preferido, sin duda, unos cuantos chatos de manzanilla clásica.”

En pleno apogeo festero, los pitos de los contramaestres, anunciaron la hora de la comida en el comedor de la oficialidad y “los flamencos fueron invitados con la fórmula:

-          Vamos a tomar té. Uno de ellos excusóse diciendo:
-          No estoy enfermo.”

Tiene “guasa” la cosa ………… gaditana por cierto.

“El  lunch espléndido al estilo alemán, con sus patatas cocidas, su carne fría en gelatina, su manteca de Flandes, la cerveza negra, el te y cognac exquisitos. Este licor fue el favorito de los cañís. Se descorcharon y consumieron no pocas botellas”

Los oficiales alemanes reían a mandíbula partida, ante las ocurrencias de los flamencos, mientras estas eran traducidas al alemán por el intérprete del barco, el cual debió pasar fatiguitas dobles para entenderse con los cabales. Hubo inclusive interpretación de un pasodoble español a piano por parte de un oficial alemán.

“Seguidamente un gitano, cogiendo una copa de cerveza, brindó por la <<Fraternía de España y de Alemania>>. Luego dijo al intérprete: <<Haga osté favó desirles a estos cabayeros mi brindis>>”

¡Ole! Viva el arte y  la diplomacia; por algo Lord Byron cuando llegó a esta Ciudad en 1809 le sorprendió sobremanera el ambiente cultural gaditano. Eran otros tiempos…… obviamente.
FIN DE FIESTA BRUSCO.

Pero a las ocho en punto, ni un segundo más, un oficial se acercó al cuadro flamenco y ordenó su conclusión, era la hora del descanso de la tripulación.

“El Mellizo" interrumpió la malagueña que estaba cantando, el tocador de guitarra dejó sus dedos en suspenso sobre el más artístico de sus rasgueos, dejaron de sonar las castañuelas y los ¡oles! y la tropa flamenca se despidió de sus amables huéspedes.”

El oficial alemán, no tuvo ni la delicadeza de esperar a que terminara la Malagueña el genio gaditano, aunque al “jefe de la comitiva” que seguramente sería Enrique El Mellizo se le hizo entrega de cien pesetas por la contratación y seguidamente se volvieron en falúa a Cádiz, y hete aquí lo que pasó:

“Tanta alegría tuvo un final trágico.”

BRONCA FINAL

“Los cantadores y tocadores procedieron a repartir las cien pesetas del regalo en una taberna gaditana, y hubo allí bronca terrible sobre a quien correspondían más o menos pesetas.

No fue necesario que interviniese la autoridad, pero faltó poco.

Verdaderamente no se habrá perdido el imperio alemán por la prodigalidad del regalo”. Afirmaba irónico el texto firmado por el reportero “Peña”.