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sábado, 30 de enero de 2016

A Pierre Lefranc con admiración y cariño. (Artículo de Ramón Soler)

Pierre fotografiado por Paco Sánchez en Nimes, 2009.
El domingo 24 de enero falleció en Tours el investigador de flamenco Pierre Lefranc, que nació el 30 de noviembre de 1927 en Aulnay-sous-Bois, localidad cercana a París. Pierre y su esposa Yane tuvieron los primeros contactos con el flamenco en 1955 cuando la casa francesa Ducretet Thomson acababa de sacar a la venta los tres discos que componían la Anthologie du Cante Flamenco dirigida por el tocaor Perico el del Lunar y que en España editó Hispavox. Pronto el matrimonio Lefranc inició una amistad con el cantaor Rafael Romero (el iliturgitano les dedicó una alboreá en un disco grabado en Francia en 1959 y en cuya contraportada escribía Pierre Lefranc), Juan Varea y el guitarrista jerezano. 
Pierre Lefranc y Rafael Romero en París.
(Archivo Lefranc, 1959, cedida por Paco El Pecas)


Pierre era catedrático de Lengua y Literatura inglesa y trabajó en universidades de Canadá, Francia y Marruecos. A mediados de los cincuenta acude con asiduidad al local parisino 'El Catalán', frecuentado por una incipiente afición francesa que ya estaba familiarizada con sonidos “distintos” como los del jazz manouche de Django Reinhardt, el gran guitarrista gitano. Asimismo los Lefranc visitan en varias ocasiones Madrid donde suelen ver a Perico el del Lunar y a los dos cantaores citados además de otros que trabajaban en el tablao Zambra.

Poco a poco Pierre va adquiriendo una sólida formación en lo que al cante se refiere.

En uno de sus viajes a Marruecos recalan en La Línea de la Concepción donde encuentran de manera casual a Anzonini, el genial festero del Puerto de Santa María, y al linense Bartolomé Agapito Heredia Heredia, que les abre las puertas de su hogar. El interés por conocer el flamenco en sus sitios de origen es captado rápidamente por el portuense que lleva a los Lefranc a hogares gitanos de la Baja Andalucía donde se mantenía el cante como una parte del paisaje cotidiano. Acceden por tanto a unas formas cantaoras y a unos repertorios que eran de difícil acceso para cualquiera y aún más para unos extranjeros. Entre 1961 y 1964 visitan La Línea, Chiclana, Cádiz, Jerez, Rota, Utrera, Alcalá de Guadaira y Dos Hermanas, donde graban en la intimidad del hogar, y casi siempre sin guitarra, las voces aún inéditas por aquella época de Tío Borrico, Paulera de Jerez, Agujetas el Viejo y su hijo Juan el Gordo, Manolito de María, Perrate de Utrera, Santiago Donday, el Negro del Puerto,
Yane Lefranc y Rafael Romero en París.
(Archivo Lefranc, 1959, cedida por Paco el Pecas)

Orillo del Puerto y unos jovencísimos Rancapino y Pansequito. Algunos como Juan Talega, Chato de la Isla y la Perla de Cádiz ya habían dejado algo registrado en disco en esa época. Pero hubo además otros cantaores, por cuyos conocemos sus cantes solo por lo que los Lefranc grabaron en sus cintas magnetofónicas, tales como las chiclaneras Rafaela de Tarugo –suegra de Rancapino– y Antonia Valencia 'La Castaña', María Macías Moreno 'La Sabina' –madre de Donday–, Paulera Viejo, Antonio Jarrito y Juan Barcelona. Algunas de estas voces aparecerán a primeros de los setenta en la serie de TVE 'Rito y Geografía del Cante'. En la época en que los Lefranc viajan por la Baja Andalucía Caballero Bonald comenzó un trabajo similar para la casa comercial Vergara, que en 1968 publicará su imprescindible Archivo del Cante Flamenco.  Muchas de las grabaciones efectuadas por los Lefranc las sacamos a la luz Luis Soler y yo en los Testimonios flamencos (CDs que acompañaban la Historia del Flamenco, de Tartessos) con el permiso del matrimonio y de los artistas implicados o, en su defecto, de sus familiares.
En el centro Anzonini del Puerto junto a su hija María Luisa y su esposa María Reyes
 Suárez, en su casadel Puerto de Santa María. Junto a Pierre Lefranc está Agapito Heredia. (Archivo Lefranc, 1961)

Yane Lefranc junto a los anteriores. (Archivo Lefranc, 1961)
 
Estos “años gitanos”, como los llamaban los Lefranc, marcarán de manera indeleble a la pareja. Fueron el fundamento vital de las posteriores investigaciones que Pierre acometió con gran rigor, entre las que destaca sin duda su libro El Cante Jondo, del territorio a los repertorios: tonás, siguiriyas, soleares, con prólogo de Caballero Bonald, editado en España en 2000 por la Universidad de Sevilla y patrocinado por la International Yehudi Menuhin Foundation (dos años antes salió en lengua francesa).

Pierre Lefranc entre la Perla de Cádiz y su esposo Curro la Gamba
en la venta que tenían en Cádiz. (Archivo Lefranc, 1961)

Pierre y Yane en Niza.
(Fotografía de Ramón Soler, 1999)
Fue la escritura de este libro lo que dio pie a la amistad que he mantenido con Pierre y Yane durante casi 25 años. En 1992 Luis Soler y yo publicamos Antonio Mairena en el mundo de la siguiriya y la soleá, que llegó a manos de Lefranc. Pronto contactó con nosotros pues desde su jubilación en 1987 se propuso la tarea de describir los distintos estilos de soleares, siguiriyas y tonás, cosa de la que en parte se ocupaba el libro nuestro. “Sin alguna duda, su trabajo me permitió ganar un año ya que me aportó bastantes soluciones, y al mismo tiempo me proporcionó por otra parte una ración suplementaria de problemas, también para un año más”. Pierre solía enviarme sus escritos de flamenco –que pueden encontrarse en la revista Candil y en páginas web como Triste y Azul, Jondoweb, Ático Izquierda¬, y otras– para que los corrigiera. Escribía un español estupendo que para sí quisieran muchos aunque salpicado a veces con algunos italianismos. Esto era motivado porque los Lefranc solían veranear en Sicilia, donde tenían amarrado un yate del que por desgracia se desprendieron al poco de conocerlos pues Pierre me dijo que me hubiera invitado. En un viaje que hice con mi mujer por el sur de Italia pasamos un par de días con ellos en Niza y nos recomendó sitios estupendos de la isla. Su manera de describir Palermo como “una putrefacción fascinante” no podía ser más ajustada.
Los Lefranc junto a Luis y Ramón Soler en Málaga.
(Fotografía de Ramón Soler, 2000)

Fueron muchas las cartas que nos escribimos con él tanto Luis como yo y en las que tratábamos principalmente de la génesis del cante, de las distintas variantes de siguiriyas y soleares y de aspectos socioculturales. Sobre esto indicará en su libro, refiriéndose al de Luis y mío:

Visité en dos ocasiones su casa de Niza, la primera en 1999 y la segunda en 2004, y ellos la mía en 2001 y al año siguiente, lo que estrechó una amistad que hasta entonces se había limitado al plano epistolar. La visita de 2001 fue debida a que Pierre acudió junto con Yane al Congreso de Flamenco de Algeciras, donde presentó su libro. También coincidí con él en la Universidad de Harvard en 2004, en unas jornadas que Elvira Roca, mi mujer, organizó sobre Andalucía. Ella revisó la traducción al español de su libro, que tradujo Nelly Clémessy, buena amiga de los Lefranc. Pudo Pierre en aquella ocasión mantener fructíferas conversaciones con el profesor Márquez Villanueva, el gran hispanista.
Lefranc presentando su libro en el Congreso de Algeciras, junto a Manuel
 López Rodríguez y Pablo Franco. (Archivo Lefranc, 2001)

Fundamental en la vida de Pierre ha sido Yane, nacida en la ciudad de La Golete cuando Túnez era todavía un protectorado francés. Compartía con su paisana Claudia Cardinale belleza –de joven fue modelo– y simpatía y acompañó a Pierre en su viaje al centro de lo jondo de una manera digna de encomio. En las últimas semanas y sabiendo del delicado estado de salud de Pierre he hablado con ella varias veces y fue ella misma quien me avisó del fatal desenlace a las dos horas del óbito. Me pidió que eligiera un cante para el funeral de Pierre pues así era el deseo de él. Elegí unas sobrecogedoras siguiriyas que les cantó Santiago Donday en 1961, unos martinetes que le grabaron a Juan Talega en su casa de Dos Hermanas en 1964 y la citada alboreá de Rafael Romero.





Los Lefranc junto a Elvira Roca en Árchez,
Málaga. (Fotografía de Ramón Soler, 2002)
Pierre era una persona afable, inteligente y un gran conversador. A veces se mostraba testarudo en sus posiciones pero aliviaba la cosa con un fino sentido del humor que acompañaba con grandes risotadas. Siempre recodaré la perplejidad casi infantil con que acogía una información o una idea nueva diciendo“¡Ah, sí!”, lo que significaba que le interesaba sobremanera. Era sobre todo un hombre con una curiosidad infinita, que tuvo también la tremenda suerte de dar con una compañera en quien la belleza nunca estorbó la inteligencia. Con fascinación escuchábamos en su casa sus investigaciones sobre sir Francis Drake y aquel baúl de pirata que se había perdido para siempre tras ser encarcelado en la Torre de Londres. Tras minuciosas investigaciones Lefranc llegó al convencimiento de que Drake había ocultado aquel baúl en un castillo de Escocia, pero no fue autorizado a derribar unos muros del castillo que necesitaba para llegar al misterioso tesoro.

El flamenco pierde a un fino investigador de vasta cultura humanística, que ha vivido el flamenco desde dentro en una época en la que en muchos pueblos de Andalucía el cante era algo natural. Los que le hemos conocido lamentamos profundamente la desaparición del amigo.

Pierre y Elvira Roca, en la Universidad de Harvard. (Fotografía de Ramón Soler, 2004)
De derecha a izquierda el novelista Antonio Soler, Lefranc, Elvira Roca, el profesor Márquez
 Villanueva, el tocaor Antonio Moya y el cantaor Tomás de Perrate, Ramón Soler, Luis Girón
 y, con sombrero, Juan Casillas, entre otros, en Harvard. (Fotografía de Ramón Soler, 2004)
Fiesta posterior con Tomás de Perrate cantando, el tocaor americano Juanito Pascual y
Pierre a las palmas (Fotografía de Ramón Soler, 2004)

By Ramón Soler (Enero 2016)


sábado, 24 de noviembre de 2012

2º Soleá Petenera: Continuación y final.

(Continuación)


La Soleá Petenera cantada por Rafael Romero 'El Gallina" con la guitarra de Antonio Arenas en 1968, la ejecuta justo despues de cantar el Polo "Soy la ciencia del saber" y la utiliza como soleá de cierre, es decir la 'apola', pues este estilo es uno de los comunes para tal cometido.

El último ejemplo cantado por Manolo Oliver y que este imputa la paternidad a Silverio, es un verdadero galimatías en cuanto a la letra; toda vez que esta no guarda lógica alguna, pues cita en el relato a las ciudades de Cádiz, La Puebla, La Habana y Santo Domingo y no añade más por problemas de espacio. Aunque como nota característica hay que destacar la inclusión del verso '¡Ay! Soleá no pueo más'  que indudablemente lo acerca a la Petenera.

Y en Cádiz hice una muerte
yo en Cádiz  hice una muerte
la Puebla me sentenció
la Habana pide que muera
(Ay Solea no puedo más)
La Habana pide que muera
Santo Domingo que no
Yo en Cadiz hice una muerte
la Puebla me sentenció

Estilo segundo:

a)  Pepe el de La Matrona con Manolo El Sevillano (1947) SOLEÁ PETENERA 2



b) Antonio Mairena con Pedro Peña (1983) SOLEÁ PETENERA 2

 

c)  Rafael Romero con Perico el del Lunar (1958) SOLEÁ PETENERA 2

Rafael Romero (Foto: Paco Sánchez)
 

 
El audio de Pepe el de la Matrona, grabado en 1947 por el profesor García Matos, constituye el primer ejemplo impresionado de este cante,  y que este registró con el título de Soleá Apolá. El del 'Gallina', sigue el mismo esquema  y temática americana que el de Pericón y de el de la Matrona.

Por su parte en 1983, Antonio Mairena nos legó esta estupenda interpretación titulada 'Subí una alta montaña' donde dota a este cante de un ritmo más vivo.

Con respecto a este estilo, Ramón y Luís Soler estiman en su 'impagable' libro 'Antonio Mairena en el mundo de la Seguiriya y la Soleá', que la formación de este cante se situa en los mismos años que la anterior, esto es (según sus apreciaciones) 'avanzado ya el segundo tercio del siglo XIX..

Añaden más, -que después desarrollaré-, demostrando estos autores, una enorme capacidad deductora:

 "Tal vez obedezca a un intento de arropar a polos y cañas, interpretándose como remate de dichos cantes e incluso como preparación de ellos, y quién sabe si como introducción a la petenera. Esto último no resultaría nada extraño ya que viejos seguidores de los cantes de Silverio, y en concreto de éste, fueron Rafael 'El Moreno' y Chiclanita, transmisores ambos de esta soleá que muchos la han denominado con el término de soleá-petenera."

 Por su parte -como ya vimos- para Pierre Lefranc, 'La alusión a la petenera, que no se impone, bien pudiera ser una pequeña astucia promocional: un nombre conocido y que cae bien ayuda a promover un producto nuevo.'

Visto lo anterior,  procedo a localizar las letras en el tiempo en que fueron conocidas y que deparará no pocas sorpresas.

Con respecto a la relativa a 'Veracruz', la localizo en 1763. La misma se recoge en el 'Archivo Documental Espanol -Tomo XII' y cuenta las andanzas del jesuita 'Ajofrin' a su paso por Veracruz en dicho año y que transcibo a continuación:

'DIARIO DEL VIAJE QUE POR ORDEN DE LA SAGRADA CONGREGACION DE PROPAGANDA FIDE HICE A LA AMERICA SEPTENTRIONAL EN COMPAÑIA DE FRAY FERMIN DE OLITE, RELIGIOSO LEGO, Y DE MI PROVINCIA DE CASTILLA

Salimos de Madrid el día 20 de julio, a las 10 de la noche, el año 1763.
.../...
´Llegamos a Cádiz el día 26 de agosto, por la mañana, y estuvimos hasta el día 8 de septiembre, festividad de María Santísima en su gloriosa Natividad., A este tiempo estaban ya aprestadas para salir a Veracruz con azogues las fragatas del Rey 'Santa Florentina', alías 'La Perla', y 'La Concepción', llamada 'La Dorada'. Seguían también dos navíos mercantes: 'Nuestra Señora del Consuelo', por nombre el 'Oriflame', o 'Soflama', que igualmente iba a Veracruz, y el 'Toscano', que hacía viaje a Cartagena de Indias. A estas embarcaciones escoltaba hasta montar las Islas de Canarias el navío del Rey llamado 'El Guerrero'.
.../...
'Finalmente, dicho día 29 (noviembre), como a la una de la tarde, dimos vista al puerto tan suspirado de Veracruz, y cierto para nosotros que fue cruz, sino alegre dicha, cumpliéndose lo que se canta en aquella copla, que dice: 'Tres cosas hay en las Indias que causan horror y espanto: ni la Veracruz es cruz, ni Puerto Rico es tan rico, ni Santo Domingo es santo.
'

Y es que estas ciudades -antes hispanas-, allende de los mares, han estado siempre presente en nuestro cancionero hasta la pérdida del colonialismo. Concretamente esta tonada estuvo de moda durante todo el siglo XVIII y muy posiblemente, incluso antes. La letra puede que preservara la hegemonía de La Habana con respecto a las citadas anteriormente.



A colación viene, lo aportado por el musicólogo Faustino Nuñez, a un comentario mio en su blog 'El afinador de noticias'.:

"../... Como sabes la petenera, además de melodía, es compás, aire y acompañamiento (armonía). Esos cristalizaron en México (con elementos hispanos, africanos e indígenes rebujaos) y regresaron a España aclimatándose al  flamenco mucho después. Las tonadas, melodías, son varias. La del 'romance de la monja del Negro' o 'A la un yo nací' y varias más. Alguna con tremendo aroma antillano ('ven acá remediaora', 'Me acuerdo de ti más veces'). Yo ando aun en la hipótesis, sabiendo que la música ni se crea ni se destruye, sino que se transforma, como la energía."

Aunque desconozco los elementos musicales de esa cancioncilla recogida en 1763, bien pudo servir de embrión  de lo que después se bautizó como Petenera. Bautizo que ocurrió en tierras mejicanas sobre música netamente española, sin nombre conocido y cuya música, como bien dice Faustino, regresó modificada, como prueba las distintas noticias localizadas en la Prensa de Cádiz, relativas a la Petenera Veracruzana y Nueva Americana.


Similares letras  la hallamos por ejemplo en el Cancionero llanero de Venezuela.

Puerto Rico no es tan rico
como me lo han ponderao
ni Bajo Seco tan seco
ni Apure tan apurao.

En el libro titulado 'Disquisiciones nauticas'   de Cesáreo Fernández Duro (1877), también se recoge en la página 175, lo siguiente:

'Cantaban los marineros:

Ni la Veracruz es cruz, Ni Santo Domingo Santo, Ni
Puerto-Rico es tan rico, Para que lo ponderen tanto'.

Con respecto a la segunda letra (En la Habana hice una muerte) recojo lo aportado por el musicólogo Guillermo Castro Buendía, también en el blog del Afinador:

'Aunque algo tarde, llego y afino algo que pueda servir a los lectores.

La famosa letra que canta Matrona como Soleá Petenera:

En la Habana hice una muerte
La Puebla me sentenció
La Habana dice que muera
La Puebla dice que no

Está con alguna variación en una partitura para guitarra editada por Enrique Bergali (Sevilla) hacia 1899. Dice así:

En la Habana hice una muerte
Veracruz me sentenció
La Habana dice que muera
Veracruz dice que no

Se da el caso de que, además, la melodía de los tercios 2º y 3º de esta soleá, son muy parecidos a los tercios 4º y 5º de esta petenera. Ésto último, junto con la letra, podría indicar que esta modalidad de cante solearero pudo venir del aflamencamiento por soleá de una petenera más o menos popular en el XIX, o al menos de parte de ella.'

Pues bien, de esta letra el primer antecedente lo localizo en la zarzuela titulada 'Los Madriles':  pasatiempo cómico-lírico en dos actos y diez cuadros / original de los señores Ramos Carrión y Pina Domínguez ; con música de varios maestros. Esta obra se estrenó en el teatro madrileño 'Príncipe Alfonso' el 17 de junio de 1877,  publicándose al año siguiente en la imprenta de J. Rodríguez (Madrid). Transcribo la misma y es curioso como los autores, en vez de Petenera, escriben 'Pertenera' tal como lo hizo en su tiempo Estébanez Calderón en su obra Escenas Andaluzas.

"MANZANILLA. Me llamo Manzanilla, soy clara y fresca 'y he nacio en San Lúcar' de Barrameda. Vaya una caña y verán la alegría que hay en España. ' 
MÚSICA, PERTENERA.

Señor alcalde mayor
no prenda usté á los ladrones
porque tiene usté una hija
niña de mi corazon
que roba los corazones.

En la Habana hice una muerte,
Veracruz me sentenció, 
la Habana dice que muera,
Veracruz dice que no.

Ni Veracruz es cruz,
ni Santo Domingo es santo.
Ni Puerto Rico es tan rico,
¡Ay! Soleá, Soleá
Ni Puerto Rico es tan rico,
Ni la Habana vale tanto.


Eduardo Navarro, Director de 'Los Madriles'

Uno de los músicos que componen la obra, fue el alicantino José Rogel Soriano y esta es la partitura de la citada 'Pertenera.', que espero que algún amigo, nos la 'traduzca' musicalmente para que los 'profanos' como yo, podamos disfrutarla.

AMPLIACION DE ESTA ENTRADA: Tras publicar este artículo y una vez remitida a mi amigo 'el gallego' (Faustino) la partitura de marras, me envía la misma cantada para que podamos disfrutarla. Muchas gracias Faustino. Tu no te puedes imaginar como te agradecemos los aficionados a este arte, tus grandes aportaciones.

Faustino Nuñez

'Pertenera para piano y canto [Música notada]  por el maestro José Rogel;  cantada por la Srta. López en la Zarzuela en dos actos Los Madriles.'


No he encontrado antecedente escrito de dicha letra antes, si algún lector puede proporcionar alguna pista, sera a buen seguro bien recibida. De no existir, es muy probable que las letras citadas, fueran todas populares de Peteneras, que posteriormente se transformaron en soléa, tal como expresó Guillermo Castro.

La Correspondencia de España. 1/7/1877


1877 11 01_La Correspondencia de España



Y para terminar esta larga entrada, me despido con la versión de 'Flores el Gaditano' con la guitarra de 'Salvador Andrades', que a mi entender, es más de lo mismo. Esta soleá es 'hija' de una Petenera y de ahí su apellido. (Gracias por comentar)