viernes, 15 de marzo de 2013

Los políticos de antaño sí que eran flamencos.

Al flamenco 'ni un leuro'

Entristecí sobremanera, cuando tuve conocimiento del contenido del BOJA de  fecha 15 de febrero del corriente,  donde el gobierno autonómico andaluz suprime las subvenciones destinadas a la promoción del tejido asociativo del flamenco, por falta de disponibilidad presupuestaria. Es decir, a las pobrecitas Peñas flamencas, que le vayan dando por debajo de la línea de flotación. Ellas, que con su esfuerzo y trabajo, son -al fin de cuentas- las que mantienen viva la ilusión de muchísimos jóvenes talentos, que aspiran hacerse un hueco en el profesionalismo flamenco. Llámese 'profesionalismo' a poder vivir dignamente de la profesión de artista. Porque el flamenco es 'modus vivendi' digno y además necesario.


Eso sí, al flamenco, nuestros políticos sí que los difunden internacionalmente y buena parte del presupuesto lo invierten en subvencionar los principales festivales no nacionales, como el de Nîmes, la Bienal de Holanda, Mont-de-Marsan o Moscú. No lo critíco, pero sin la base, no hay flamenco que valga y quizás sea mucho más importante los dos mil euritos a la Peña de turno, que apuesta por la cantera, que la de primar espectáculos que se autofinancian solos, porque el flamenco llena más teatros fuera de España que en la propia piel de toro.

A donde fueron a parar, políticos de la 'casta' de estos, de los cuales inserto sendas noticias históricas: La primera tiene pinta de ser el Gobernador de Cádiz, aunque no podría precisarlo.

LA IBERIA_ 08 03 1885


Y la segunda, la de un embajador español en Londres, que vendía el 'pescao' mejor que nadie. Lo flamenco como 'genuino' español ¡ole!.

LA PALMA DE CADIZ_ 29 05 1889