jueves, 18 de octubre de 2012

Rufino de Paterna. 'La bondad cantaora'


     
         Si el Padre de los Machado -“Demófilo” por más señas -hubiera escrito su famoso libro de 1881, “Colección de Cantes Flamencos” en la presente época, seguramente hubiera variado su soleariya recogida en dicho libro relativa a los cantaores Curro Dulce, Valladares y Molina de Jerez, por esta otra variante, en donde se dan cita tres personajes “históricos” ya para el arte flamenco y orgullo de su Pueblo, mi Pueblo, Paterna de Rivera.

Misa flamenca: El Cava, Rufino, Cachorro y El Perro de Paterna


“Juntitos iban los tres
Frasco 'El Cava', Antonio 'El Perro'

y Rufino García Cote”


     Y es que Paterna, ha tenido una suerte inmensa de contar con el arte de estos tres grandísimos “taberneros flamencos” a un mismo tiempo, tan distintos en la forma de decir el cante, cada uno con sello propio y tan complementarios a su vez. Antonio con su sonora voz clara y Vallejiana, Frasquitín con ese rajo estremecedor y rancio y tu Rufino con esa bondad que te caracteriza como persona y que trasmites en cada nota de tu cante dulce que hiere.


Monumento a 'La Petenera'
    ¡Que difícil es decir bien el cante! Porque no nos equivoquemos, una cosa es cantar bien y otra muy distinta es saber cantar y transmitir pasiones. Hay cantaores que conocen la inmensidad de cantes, pero estos no tienen el gusto de conocer al cantaor de turno. Tu, amigo Rufino, sabes cantar divulgando pasiones y conoces los cantes tan bien, como ellos te conocen a ti y esa es tu principal virtud. 

       Esa virtud de la que te hablo, no te viene del estudio, te aparece por mor de experiencias y sucesos cotidianos que te han amoldado como persona y han cincelado tu cante. De hecho para ti el flamenco no ha sido nunca un espectáculo ni moneda de cambio para un bien de consumo. Ha sido una cultura, una forma de pensar y vivir la vida, un conocimiento adquirido por el amor que le tienes a este arte que nos cautiva y que tú regalas al primero que te lo pide. Por eso querido Rufino, eres una persona de noble corazón y buena como pocos. Eres en definitivas cuentas, como tu cante, que no miente…… 

      Tu forma de interpretar el flamenco es de pura bondad y de sencillez extrema, Rufino oficia el cante, pues su forma de interpretar es cuasi litúrgica, basta solo con escuchar sus Malagueñas Melliceras, martinetes y carceleras o sus Saetas a la Virgen de la Soledad, para percibir ecos gregorianos.

      No seré yo el que glose tu biografía, pues ya lo hacen otros que te conocen mejor, pero si quiero agradecer a mi amigo y compañero de Colegio, Fernando Gallo la invitación que me hizo y la enorme suerte que he tenido de participar en este merecido libro en honor a tu figura.
     Cuantas veces habré escuchado uno de tus primeros discos de la Casa Columbia (1975) con la guitarra del gran Isidro de Sanlúcar que le regalaste a mi Padre. ¡Muchísimas! Quizás por ello, me enamoré del flamenco, y te doy públicamente las gracias.
     También quiero destacar tu extenso conocimiento de cantes y estilos que has dejado impresionado para la posteridad, para suerte de los aficionados, donde son muy destacables tus martinetes y carceleras, laureado por dicho cante en una de sus cunas como los es la flamenca Jerez de la Frontera ¡casi ná!, obviamente tus peteneras, saetas y milongas marcheneras, tus bamberas de Rosario la de los Panderetos, tus fandangos, tus cantes camperos, tus soleares gaditanas y alcalareñas, alegrías y cantiñas, rondeñas, granaínas y malagueñas, tientos y tangos morunos de tu creación, etc…. 

      En fin querido Rufino, amén de buen cantaor, eres un consumado maestro de lo Jondo, tu Pueblo te quiere y te lo reconoce y la afición y cultura flamenca también. No podría ser de otra forma. 


  
 







      Un fuerte abrazo en nombre de la Cátedra de Flamencología de Cádiz a la cual perteneces y de este que te quiere.

                                     Fdo.: Antonio Barberán Reviriego